Recupera la velocidad de crucero tras las vacaciones

El trabajo que nunca se empieza es que más tarda en finalizarse. -J. R. R. Tolkien-



Vuelta de vacaciones. Has estado relajado en la playa, en la montaña o en tu pueblo. Todo fluye lentamente. Disfrutas de un baño en el mar sin pensar en tareas, reuniones o proyectos sin terminar. Has pasado estos días sin madrugar (o no tanto). Tu velocidad ha disminuido, has disfrutado de otros ambientes en ciudades diferentes. Te relajas con esos paseos al atardecer o de una buena comida en el chiringuito o de una buena ruta por la montaña.

¿Y ahora?

Vuelves al trabajo, suena el despertador y comienza un nuevo curso. El cerebro, al que has estado cuidando durante todo este verano, todavía perezoso, no funciona al máximo. Tienes que darle tiempo a adaptarse a las tareas diarias.

Si mantienes tu sistema de organización al día y bien revisado no tendrás problemas en ponerte en marcha, pero date tiempo, es posible que los primeros días te cueste más trabajo realizar las tareas normales. Tu cuerpo tiene que alcanzar de nuevo la velocidad de crucero que llevaba antes de las vacaciones.

No te dejes llevar por el ritmo frenético que quizá se mantenga en la oficina mientras tú no estás. Deja que el trabajo vaya fluyendo poco a poco. Con tu sistema al día y en orden, no te costará retomar tu rutina.

Quizá necesites realizar una revisión semanal  para poner a tu cerebro en marcha y refrescar tu mente. Revisa tus listas de tareas, listas de proyectos y listas de seguimiento y comienza a acelerar lentamente.


Puede que tengas diez o mil correos pendientes de procesar, no importa. Hazlo, con calma, uno a uno, siguiendo tu sistema. Procésalos, colócalos en los lugares adecuados para que posteriormente puedas comenzar tus tareas y acelerar hasta tu velocidad óptima.

No te preocupes demasiado si al principio te estresas algo más de lo normal, ten en cuenta que el ritmo que has llevado durante tu merecido descanso ha sido diferente al que te exiges durante tu trabajo.

Recuerda, enfócate en una tarea cada vez, revisa el estado de tus áreas de responsabilidad mediante tu sistema de organización y déjate llevar. Volverás a fluir.

Un abrazo.
Carlos.


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