martes, 22 de noviembre de 2016

¿Qué es la Productividad personal?

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.  Confucio 


    Éstos últimos días he tenido el placer de leer algún artículo que habla sobre qué es la productividad y los resúmenes de lo que fue el encuentro del pasado día 12 de noviembre de #caféyproductividad, un evento promovido por Jeroen Sangers, Daniel Aguayo y Jordi Sánchez que reúne dos veces al año a los blogeros más expertos en productividad personal de nuestro país. Fue una grata sorpresa y un honor haber sido invitado para poder compartir mis inquietudes y poder aprender de tan grandes profesionales a los que sigo y leo desde hace años, pero lamentablemente no pude asistir. Espero hacerlo en próximas ediciones.

    Una de las cosas que se trataron en el encuentro fue que la productividad personal es algo que no vende, que la palabra productividad no atrae. Que debemos saber explicar los beneficios antes que cómo alcanzarla. Hoy quiero explicaros qué es para mí la productividad personal y porque me apasiona.

    Apenas mi blog tiene un año de vida, la valoración de este primer año os la daré en unas semanas en otro artículo, pero como sabéis lo que me seguís, en él, hablo de motivación, estilo de vida, deporte, experiencias, experimentos personales y productividad personal, todo ello con el fin de poder mejorar la vida alcanzando un alto rendimiento personal y laboral.

    Surge de todo lo aprendido en más de 6 años experimentando, leyendo a los mejores expertos, fallando y sobre todo sintiendo como haciendo las cosas bien los resultados llegan. Por eso me gusta la productividad personal, porque funciona.

    Cuando hablamos de productividad personal enseguida mucha gente piensa en más trabajo. Más productividad = más horas = mas trabajo -indican. Nada más allá de la realidad. Es todo lo contrario. Hablamos de equilibrio. Quizá es cierto que no sabemos venderla o ya incluso definirla. Pero quién sabe que la necesita acaba encontrándola como hice yo. Es una forma de vida.

    La productividad personal es un camino que engloba diferentes técnicas, métodos, actitudes y hábitos, que nos acercan al objetivo del alto rendimiento personal y profesional con alto grado de efectividad y felicidad consciente, reduciendo el estrés perceptible a niveles de máximo placer interno.


    Creo que estamos en la obligación de dar a conocer de manera global a las personas y a las organizaciones lo beneficioso de empezar a ser conscientes de que la mejora personal a través de la productividad es un valor añadido. Algo de lo que todavía, bajo mi punto de vista, la mayoría no es consciente.

    Se habla y se trabaja mucho de la eficiencia de la máquinas y procesos, podemos calcularla perfectamente mediante OEE (overall equipment efficiency); o podemos mejorar los métodos de trabajo y tiempos, haciendo value stream mapping con la filosofía Lean Manufacturing, pero no se trabaja lo suficiente en la mejora de la eficiencia de las personas. Es cierto que mejorar la productividad personal es algo individual pero se puede conseguir en equipo con una buena motivación, herramientas y sobre todo con el conocimiento de los beneficios que genera. También a nivel empresarial. En un post anterior señalé un artículo que explica a la perfección cómo, mejorando la productividad de los empleados, una empresa generó más beneficios a la vez que los trabajadores trabajaban menos horas y además, eran participes de las ganancias. ¿Imposible?

    Yo decidí mejorar mi productividad personal por necesidad, porque era el momento y los resultados han sido asombrosos. Mis niveles de estrés se han reducido, mi capacidad de trabajo ha aumentado, mi eficiencia, mis ganas, mi felicidad.
    Si me preguntan si merece la pena intentarlo, mi respuesta es no. Lo que merece la pena es hacerlo. Yo seguiré experimentando, compartiendo y aprendiendo de los mejores.

    lunes, 14 de noviembre de 2016

    Media maratón de Salou 2016. Una media exigente.

    Las excusas son para quienes no quieren esforzarse lo suficiente. -Dicho popular-



    Tercer año consecutivo corriendo en Salou, en una de las carreras que más me gustan. Una media maratón dura pero bonita.

    Como cada año fui con la familia a correr la media maratón. El año pasado solo puede correr la 10k y este año quería repetir los 21,098 kilómetros acompañado de mi mujer @mapixula que corrió los 10k por segunda vez.

    El sábado recogimos los dorsales en el pabellón municipal. Todo un acierto este cambio de la organización, ya que el año anterior tenías que desplazarte hasta Tarragona para hacerlo. Había entrenado bien. Después de muchos meses sin correr por preparar la Quebrantahuesos, hice dos meses de entrenamiento específico y aunque hacía unas semanas que tenía molestias en la banda iliotibial mi intención era correr por debajo de 1h50’, teniendo en cuenta el recorrido de la edición de hace dos años pero no tuve en cuenta que el recorrido había cambiado y esta vez eran dos vueltas a la parte más dura, con continuas cuestas y una rampa final que te hace dejarlo todo, y esto dos veces.

    Además, el primer contratiempo. Me dejé los geles que habitualmente consumo y debía comprar otros. Encontrar los mismos era casi imposible conque decidí comprar unos en el supermercado y hacer lo que nunca se debe hacer, probar cosas nuevas en una carrera y menos comida, pero no quedaba más remedio.

    Recorrido



    Se dio la salida puntual. El gps no me conectó y no pude ver el ritmo que llevaba hasta el kilómetro 10 –otro contratiempo-. Me coloqué con el globo de 1h50’ como había planeado. El primer kilómetro no se pudo correr del todo a gusto como suele ocurrir por la aglomeración de gente entre las calles pero ya, cada uno cogió su lugar y empezamos a rodar fluidos.

    Corríamos con ritmo constante, a 5 minutos/km o algo por debajo para ir ganando segundos de cara a la zona dura. Los primeros kilómetros, llanos, transcurren por la parte norte de la ciudad y bajan hasta el paseo donde puedes ver por primera vez el mar –aunque sea de lejos-. Torcemos a la izquierda para coger la calle Zaragoza y al final de ésta comienza la verdadera media maratón. Un ligero giro a la derecha nos lleva a comenzar la primera subida, constante y exigente. Iba muy bien, seguía con el grupo, íbamos pasando gente. Los tiempos se iban cumpliendo.

    Al terminar la primera dificultad se gira a la derecha en una bajada donde está situado el primer avituallamiento. Cogí un botellín de agua procurando no descolgarme del grupo. Un poco más adelante se separan las dos carreras, los de la media maratón nos vamos a la izquierda y los da la 10k, a la derecha.

    Este segundo tramo discurre camino a La Pineda con constantes subidas tendidas y pequeñas bajadas , seguía con el grupo a un ritmo entre 5:00 a 5:10 -por lo que decían, ya que todavía no me había conectado el gps-, nos llevaba con la lengua fuera. Me encontraba bien pero ya empezaba a notar la fatiga de tanto tirar hacia arriba –no había entrenado suficientemente la fuerza, está claro-.

    Toca tirar de cabeza

    Giramos a la derecha hacia el cabo de Salou en una suave bajada y ya comencé a ver en el horizonte el mar de nuevo. Una pequeño descanso que me preparaba para lo peor. Bordeamos playa llarga en una suave bajada y al fondo ya vemos lo que nos espera, una tremenda cuesta, corta, dura y exigente. Empiezo la subida con el grupo, se me disparan las pulsaciones y las piernas arden, pierdo algún metro respecto a la liebre pero aguanto. Afronto los últimos metros vacío, se me escapan 10 metros, llegamos arriba y fundido veo que va a ser difícil coger el grupo de nuevo.

    Ya bajando hacia el paseo por la Avda. Carles Buigues me doy cuenta que bajar de 1h50’ con este circuito va a ser tarea casi imposible. Estaba muerto, estos 10 primeros kilómetros a ese ritmo con ese desnivel me habían vaciado. Pequeño bajón al pensar que todavía quedaban 11 kilómetros más en otra vuelta exactamente igual. Iba a tener que tirar de cabeza aunque esta me había abandonado.



    Tomé un gel en el siguiente avituallamiento, ya el ritmo había bajado, el gps conectó – por fin- y puede saber el ritmo que llevaba. Los siguientes dos kilómetros transcurren por el paseo en un trazado de ida y vuelta que se hacen duros mentalmente. Vas viendo a la gente que vuelve hacia la segunda vuelta y tu, que estás yendo, sabes que tienes que volver a pasar por allí. Duro. Comencé la segunda vuelta ya mentalizado de lo que me iba a encontrar y decidí tomarlo con calma y poder disfrutarlo al máximo, aunque no tenía fuerzas –ese gel no me dio el punto como los que tomo habitualmente-.

    Comencé la segunda vuelta a ritmo constante, subidas constantes, me iba pasando gente, adelantaba a menos pero no paraba, las piernas comenzaban a acusar los kilómetros. El correr en solitario se hace más duro todavía, al ir en grupo vas más arropado, te tapan el aire, vas con el ritmo más constante y tiran de ti. Correr en solitario es un trabajo mental, contra tu cabeza que te pide que pares y tienes que convencerla de que no, no vas a parar hasta el final.

    Atravesé toda la zona de sube y baja y llegué al avituallamiento del kilómetro 15, otro gel y a encarar la bajada hasta la cuesta de punta roja, la temida cuesta, era el kilómetro 17 aproximadamente. La animación con batukada durante la subida animaba, las piernas estaban a punto de estallar pero poco a poco conseguí llegar arriba. Solo quedaban 4 kilómetros. Tras la leve y rápida bajada comencé a sentir ligeros pinchazos en el cuádriceps izquierdo, un principio de calambre que me hizo aminorar la marcha y ser más cauto, quería llegar.

    El avituallamiento antes de entrar de nuevo en el paseo por la fuente luminosa me dio la vida. Quedaba de nuevo sufrir por la recta interminable de ida y vuelta. Parece que me encontraba mejor, inconscientemente iba más rápido, lo que hace una buena bebida isotónica -mejor que los geles del ‘super’-. Giro a la izquierda y a encarar el último kilómetro. Parece que ya está todo hecho pero en los últimos 500 metros te obsequian con otro giro la izquierda y una subida tendida que hace que el mundo se te venga abajo. Encaré la meta y finalmente la crucé con mi hijo en brazos. Una media dura, pero bonita.

    Como es tradición, y después de la merecida ducha, una pizza y viaje de vuelta a Zaragoza. Un gran fin de semana.

    Valoración final positiva. 7 minutos más que la anterior, lo que denota la mayor dureza de ésta ya que iba mejor preparado. No había entrenado lo suficiente visto el recorrido pero salgo contento de la forma en la que estoy y sobre todo de poder volver año tras año.

    Ahora a por la próxima.

    Mis parciales



    Un abrazo.

    Carlos.

    Fotos: Mijta salou

    martes, 8 de noviembre de 2016

    Tiempo o dinero. ¿Qué eliges?

    No pienso nunca en el futuro porque llega muy pronto. -Albert Einstein-




    El tiempo es el bien más valioso que tenemos. La elección de tener más horas para ti o más dinero dependerá de cuanto valores tu tiempo. Ganar más trabajando más horas o disponer de más tiempo libre ganando menos. La elección.

    El disponer de más tiempo para ti no es cuestión solo de horarios. Mejorando tu productividad y eficiencia, y eligiendo bien en qué quieres gastar tu tiempo podrás disponer de ese tiempo libre que tanto deseas. Es más fácil de lo que parece. Sólo tienes que tener voluntad para cambiar

    Cuando haces horas extras en el trabajo, ¿qué prefieres? ¿cobrarlas en dinero o recibir el tiempo correspondiente libre? Obviamente la elección dependerá de cuanto te haga falta el dinero pero a no ser que realmente tu vida dependa de ello elegir más tiempo libre te hará más feliz.

    Un estudio de la Universidad British Columbia pone de manifiesto que quienes prefieren el tiempo al dinero gozan de mayores niveles de felicidad. 

    Mi experiencia me dice que es totalmente cierto. En general, no se es lo suficientemente consciente de lo mucho que importa el tiempo libre. Ese tiempo para pasar con tu hijo o para ir a hacer deporte. Lo que tenemos hijos sabemos que ese tiempo parece acortarse y en vez de 24, el día solo tenga 2 o 3 horas, pero si las sabes gestionar adecuadamente pueden llegar a ser muy productivas –por productivas no quiere decir que tengas que hacer algo con ellas, pueden ser para descansar-. 

    Tienes que ser consciente en qué gastas tu tiempo y sobre todo, cómo lo gastas. Quejarse no vale, haz algo por ti, no digas no tengo tiempo, reajusta tu vida, da más valor a lo que más te importa y dedica el tiempo suficiente a hacerlo. 

    Una de las cuestiones que más se repiten en las quejas de muchas personas es que no tienen tiempo para hacer nada. Ejecutivos con jornadas infinitas, horarios partidos, autónomos que trabajan 24 horas, horas extras y otro tipos de horarios hacen que no dispongan del tiempo necesario para dedicarlo a su familia o a sus aficiones o simplemente a descansar. No es problema del horario, es tu problema y de cómo quieras afrontarlo.

    Carlos, ¿cómo reajusto mi vida si no tengo tiempo para nada?

    Evalúa tu trabajo. Monitoriza cuanto tiempo le dedicas y cuánto tiempo te dedicas a ti o a tu familia. Establece prioridades. A la hora de un ascenso o posible cambio de trabajo puede llevarte a tomar una decisión u otra. Si va a conllevar más dinero pero menos tiempo libre, por lo menos, piénsalo.

    Prioriza el tiempo al dinero. Si tienes la oportunidad de llegar a un acuerdo con tu empresa para que te den horas libres en compensación por alguna de tus horas extra, hazlo. Analiza si compensa el dinero que te pagan con tiempo para ti o tu familia. Un día libre puede llegar a ser más satisfactorio que su equivalente en dinero. 

    Aprovecha los tiempos muertos. ¿No tienes tiempo para ir a clases de inglés?, aprovecha tu trayecto en coche para escuchar un podcast diario con clases de inglés. Sí, tienes tiempo, sólo tienes que aprovecharlo. ¿No tienes tiempo de leer?, antes de irte a dormir lee 15 o 20 minutos todos los días, cuando todos están dormidos. Cuando voy al médico o a algún sitio dónde sé que voy a tener que esperar, llevo un libro; es un hábito que hace tiempo que adquirí y me lleva a aprovechar ese lapso de tiempo.




    La organización personal como fuente de tiempo libre

    El quedarte más horas trabajando no significa que vayas a hacer más, ni mejor, significa que eres ineficiente. Si en ocho horas no puedes hacer el trabajo que te corresponde tienes un problema de eficiencia y debes mejorar tu productividad y establecer una nueva organización a tu trabajo. El quedarte día tras día a hacer más horas porque no llegas a terminar tus tareas denota un problema, en primer lugar tuyo y en segundo lugar de tu organización.

    Parece que el que está más horas en la oficina es más productivo y mejor trabajador. Seguro que todavía quedan responsables que lo piensan así. En el momento actual esto está desfasado. En sociedades como las escandinavas en las que el sistema de educación y laboral, en mi opinión, está más avanzado, quién se queda después de su hora de finalizar la jornada denota una falta de organización y capacidad para realizar sus tareas.

    Mejorando tu productividad podrás hacer lo que tienes que hacer en el tiempo que tú decidas hacerlo. Sí, en ocho o en cinco horas. Y esto me lleva a otra pregunta, ¿podrías ser igual de productivo si redujeran tu jornada de 8 a 5 horas al día? Si crees que no es posible lee lo que ocurrió cuando Stephan Aarstol hizo que sus empleados pasaran de trabajar 8 a trabajar 5 horas diarias. ‘What happened when i moved my company to a 5-hour work day’

    El tiempo no tiene precio, es único, cada segundo que pasa no se recupera, por eso vale tanto. En el mundo tan frenético en el que nos movemos pensamos que no tenemos tiempo para nada pero en realidad haciendo unos pequeños cambios en nuestro modelo de vida podrás llegar a ser más feliz, estar más relajado y poder disfrutar de más tiempo. Pero no vale con leer este artículo, decirte a ti mismo, sí, debería hacer algo y seguir como si nada. 

    Hazlo, pero hazlo de verdad, ahora. Deja de leer esto –aunque te pierdas la última parte -que es la mejor- y analiza donde quieres invertir tu tiempo. Yo lo tengo claro.

    Para terminar, te dejo esta fábula que leí hace tiempo y que refleja a la perfección el propósito de este artículo.


    Fábula


    Hijo: “Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?”

    Padre: “Sí, claro, ¿qué es?”

    Hijo: “Papá, ¿cuánto dinero ganas en una hora?” —dijo con ojos muy abiertos.

    Su padre entre molesto y cansado, fue muy tajante en su respuesta.
    “Eso no es asunto tuyo, ni tu madre lo sabe, ¿por qué me preguntas tal cosa?”
    Hijo: “Sólo quiero saber, por favor dime, ¿cuánto ganas por una hora?”

    El papá contrariado contestó con un simple: “100€ por hora”.

    Hijo: “Oh” —El niño con tristeza agacha la cabeza hacia abajo...

    “Papá, ¿puedo pedir prestado 50€?”


    El padre se puso furioso: “Si la única razón por la que quieres saber lo que gano es para pedir prestado dinero para comprarte algún juguete tonto, entonces quédate en tu habitación, no salgas y piensa por qué estás siendo tan egoísta. Yo trabajo duro todos los días, como para lidiar con este comportamiento tan infantil”.

    El niño en silencio cerró la puerta de su habitación. El hombre se sentó y comenzó incluso a ponerse más enojado acerca de la pregunta del pequeño. ¿Cómo se atreve a hacer tales preguntas sólo para obtener algo de dinero? Después de una hora o algo así, el hombre se calmó y comenzó a pensar: Tal vez había algo que realmente necesitaba comprar con esos 50€, después de todo, el niño no pedía dinero muy a menudo. Así pues, se acercó a la puerta de la habitación del niño y abrió la puerta.

    Padre: “¿Estás dormido, hijo?”
    Hijo: “No papá, estoy despierto". 
    Padre: “He estado pensando, tal vez yo fui demasiado duro contigo. Ha sido un día largo y descargué mi frustración en ti. Aquí tienes los 50€ que me pediste…” 

    El niño se irguió, sonriendo.
    “Oh, gracias papá!” -susurró el niño mientras metía su manita debajo de la almohada y sacaba varias monedas.

    Entonces, se levanta y agarra debajo de la almohada unas monedas y unos billetes arrugados. El hombre vio que el muchacho ya tenía dinero, empezó a enfadarse de nuevo. El niño contó despacio su dinero, y luego miró a su padre.

    Papá: “¿Por qué quieres más dinero si ya tiene bastante?”
    Hijo: “Porque yo no tenía suficiente, pero ahora sí.” –Contestó entusiasmado.
    “Papá, ahora tengo 100€. ¿Puedo comprar una hora de tu tiempo? Por favor, mañana ven a casa temprano, me gustaría cenar contigo."

    Un abrazo. 
    Carlos.

    jueves, 3 de noviembre de 2016

    Cómo planificar tu día a día de manera sencilla

    Al no prepararse, se está preparando para fracasar. -Julio César-


    Decidir qué hacer o qué no hacer en cada momento puede llegar a ser una tarea complicada. Con un plan adecuado no tendrás que perder tiempo en decidirlo.

    Cuando planificas determinas las acciones que vas a realizar en un determinado momento o durante un periodo de tiempo. Trazas un plan. Cada día al comenzar a trabajar debes tener claro qué vas a hacer y qué no vas a hacer.

    Hacer un simple listado a modo de check-list de las tres o cuatro tareas más importantes (TMI) que quieres desarrollar en el día, te libera del estrés de tener que estar pensando al finalizar una tarea, qué es lo que vas a hacer a continuación.

    Asimismo, aclaras para tu interior qué es lo que no vas a hacer e interiorizas que está bien que no estés haciendo lo que no estás haciendo. Créeme, esto libera mucha presión interna.

    Planificación diaria flexible

    Tener una planificación de las tareas más importantes que quieres realizar no significa que tengas la obligación de terminarlas sino que sirven de guía para poder encarrilar la jornada y mantener el foco en cada momento; también, después de interrupciones o tras algún tipo de distracción, como urgencias o requerimientos durante tu jornada. 

    Hay autores que no creen en esta técnica de planificar en base a las tareas más importantes basándose en la volatilidad del entorno, tan cambiante en el trabajo del conocimiento actual, tal y como afirma Jerónimo Sánchez en estos artículos

    Estoy de acuerdo con él en que, trabajando con GTD, en muchos casos no sería necesario si quiera planificar los días, ya que atendiendo a tu lista de tareas, determinarías rápidamente que hacer en cada momento. De ahí la fuerza de GTD; pero, seamos sinceros, todos planificamos de alguna manera, tu cerebro necesita planificar para sentirse seguro, planificamos de forma natural. Una planificación flexible te permite tener una guía de por dónde tienes que tirar en tu día y si es necesario, reconducir el camino para llegar al objetivo final, que es simplemente hacer.

    Cómo planificar correctamente tu día

    Cometemos muchos errores en la planificación de un día de trabajo o de asuntos personales. Los 2 pasos a seguir para planificar tu día sería los siguientes:

    1.- Revisa tu agenda e identifica reuniones o eventos que tienen hora y duración determinados. Anótalos.

    2.- Revisa en tu lista de tareas las dos o tres tareas clave que quieres realizar hoy. No tienen por qué ser las más importantes si no las que tu creas que deben ser hechas hoy y que te van acercar a tus objetivos. Anótalas. (Yo anoto al lado de cada una un cuadro para transformarlo en un check-list y voy tachando las que completo)

    Quedaría algo así:

    8:00 – 9:00 Reunión de planificación.
    9:30 – 10:30 Visita de Juan (Proveedor)
    13:00 – 14:00 Reunión de seguridad.

    - Escribir el informe sobre la auditoría.
    - Hacer las requisiciones de compra del nuevo material.
    - Revisar el procedimiento de gestión de documentación.


    Sencillo, ¿no? Sí, es más de lo que piensas. Sólo con esto ya puedes comenzar a trabajar. Si tienes alguna interrupción o algún imprevisto que tienes que atender, puedes dejar la tarea y al volver retomarla sin ningún problema. Una vez que termines con una, comienza la otra y así sucesivamente. Al ser flexible, puedes añadir o eliminar tareas a lo largo de día, en función de las necesidades diarias de tus áreas de responsabilidad


    ¿En qué me ayuda planificar el día de esta manera?

    Cómo ya he dicho, te ayudará a estar centrado en lo que estás haciendo sabiendo lo que tienes que hacer y lo que no. Establecerás unos objetivos diarios que te ayudarán a ir completando tus proyectos sin desviarte en tareas que no te aporten valor y en las cuales nos perdemos en muchas ocasiones. Te ayudará a revisar tus compromisos diarios establecidos, como reuniones, para saber cuánto tiempo tienes disponible.

    Errores al planificar tu día

    No hacerlo, o hacerlo mentalmente. Hay día que no planifico porque tengo claro que no dispongo del tiempo necesario para realizar alguna tarea; bueno, no es correcto, a decir verdad también planifico mi día en base a que no tengo tiempo para avanzar en proyectos debido a diferentes situaciones como auditorías y demás. Entonces, mi planificación es una hoja en blanco, la máxima flexibilidad. Voy haciendo las acciones siguientes de mi lista de tareas en función del poco tiempo o energía disponibles. Hacerlo mentalmente no sirve de nada. GTD trata de que vacíes tu mente no de que estés recordando que es lo que tienes que hacer. Anotarlo en un papel te ayudará en este propósito.

    Establecer las tareas por tiempo, es decir, de 8 a 9 haré tal cosa, de 9 a 10 la otra. Sólo en el caso de que trabajes en un entorno con distracciones cero (quizá estudiantes) podrías llegar a trabajar de esta manera, pero de otra forma es inviable. La interacción con el teléfono, compañeros, requerimientos y energía hace que sea difícil establecer un timing para cada tarea, simplemente cíñete a hacerla.

    Anotar proyectos y no acciones/tareas. Si utilizas GTD tus tareas estarán correctamente definidas y sólo tendrás que echar un vistazo a tu lista para anotar las que quieras avnazar en el día. Si no lo utilizas, deberías comenzar y si no no anotes acciones difusas sin ningún objetivo. Eso no es una tarea.

    No revisar la agenda y planificar demasiadas tareas. Esto te creará un estrés innecesario ya que aunque tengas decenas de tareas por hacer si sólo anotas las dos o tres más importantes tu cerebro se centrará en esas y discriminará las demás. Además no olvidarás acudir a las reuniones y sabrás en todo momento el tiempo disponible.


    Esta es una forma sencilla de planificar eficientemente tu día a día. Tan sencilla que es posible que ya lo estés haciendo. Te felicito, estás dando un gran paso para mejorar tu productividad y liberar tu estrés.

    Y tu, ¿cómo planificas tu día?

    Un abrazo,

    Carlos.



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