miércoles, 22 de febrero de 2017

Signos de que estás estresado y cómo superarlo

No tengas miedo de los cambios lentos, sólo ten miedo de permanecer inmóvil. -Proverbio chino-

Hemos adoptado el estrés en el mundo desarrollado como la forma habitual de vivir. Los ritmos a los que nos movemos, las exigencias auto-impuestas, la competitividad, la falta de recursos y conciencia personal han hecho que nos movamos cada día sin un sentido fijo, corriendo, y exigiendo a nuestro cuerpo más de lo que puede soportar. Además, no somos conscientes de ello. Lo creemos como algo normal, algo que debe ser así.


El primer paso para conseguir aumentar, sin duda alguna, nuestra calidad de vida, es darse cuenta de la velocidad a la que nos movemos, sin sentido alguno y sin necesidad ninguna. Bajar el ritmo, desacelerar, aumentarlo en el momento preciso y saber reducirlo de nuevo, conscientemente, cuando es necesario, son cualidades que debes aprender. El correcto equilibrio entre los momentos en los que tienes que dar todo de ti, combinado con los momentos en los que debes parar a recargar energía deben estar claros y no deben permanecer muy alejados.

La mayoría sabemos que es el estrés, más bien sabemos que se siente al estar estresado, pero el problema viene cuando eso permanece en el tiempo sin que hagamos nada por remediarlo. Yo sé qué es tener elevados niveles de estrés y no darme cuenta de ello, por eso sé lo importante que resulta el saber cómo manejarlo y reducirlo adecuadamente y para siempre

El estrés no es malo, nos ayuda, nos pone en marcha, nos da ese punto para acabar la última tarea, para recorrer el último kilómetro o para sacar adelante día a día a nuestros hijos…saber gestionarlo es fundamental para lograr esa armonía y para evitar que se convierta en un problema.

La RAE lo define así:

Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.


Es posible que estés estresado si…


  • Eres incapaz de relajarte.
  • Te encuentras continuamente cansado y apático.
  • No duermes correctamente.
  • Al final del día estás derrotado como si hubieras corrido un ironman aunque las actividades hayan sido aparentemente poco intensas.
  • Enfermas con mucha frecuencia.
  • Te cuesta concentrarte en tus tareas diarias.
  • Una pequeña carga de trabajo extra te parece como una piedra de 100 kg a la espalda.
  • Estas continuamente desmotivado.
  • Tu dolor de cabeza no cesa.
  • Vas de aquí para allá como loco sin un sentido definido.
  • Has perdido el interés por las cosas.


Si te encuentras en alguna o varias de estas situaciones es posible que aún sin darte cuenta estés estresado o en proceso de estarlo. Aprender a identificar las señales que te manda tu cuerpo advirtiéndote que debes hacer algo, es un seguro de vida. Si te encuentras en esta situación, actúa de manera inmediata y reviértela. Lo primero que tienes que hacer, como he dicho, es ser consciente del estado en el que te encuentras. Para y observa qué es lo que te estresa.

Genera los recursos necesarios

Las fuentes para liberar el estrés que acumulamos diariamente deben consistir en actividades que nos hagan ser capaces de desconectar del foco que nos produce este estado. Actividades lúdicas, divertidas y placenteras, así como actividades deportivas que hagan canalizar esa tensión acumulada son la mejor manera de combatirlo. Pero si continuas haciendo lo mismo, tarde o temprano el estrés te ganará la partida. 

Cambiar el estilo de vida te llevará a poder manejarlo y disminuirlo hasta niveles tolerables para ti. Para ello, debes comenzar por analizar qué es lo que haces y cómo lo haces. A partir de allí, adquirir los recursos necesarios para provocar ese cambio y sobre todo llevarlo a cabo. Es un viaje interior maravilloso que te llevará a conocerte más y mejor y a aprender cómo vivir de una manera que ni te habrías imaginado.

Empieza a vivir de manera sana física y mentalmente

  • Reduce compromisos.
  • Haz deporte.
  • Establece objetivos que te motiven pero que sean alcanzables.
  • Aprende a vivir más despacio.
  • Organízate adecuadamente.
  • Elimina lo que te hace daño y no te deja avanzar.
  • Descansa más.
  • Establece un día a la semana para ti.
  • Deja el teléfono en casa.
  • Pasa más tiempo con la gente que te quiere.
  • Practica tai-chi.
  • Establece prioridades.
  • Deja de pensar que puedes con todo.
  • No eres imprescindible.
  • Haz más las cosas que te gustan.
  • Dedica un tiempo al día a relajarte (Sí, lo tienes, no digas que no tienes tiempo).
  • Añade a la lista lo que creas que te va ayudar y comprométete a hacerlo.

Establecer un nuevo estilo de vida hará que tu cuerpo empiece a interiorizar ese nuevo ritmo, los niveles de estrés irán adecuándose paulatinamente. Por eso debes tener paciencia. Si has estado viviendo durante años a un ritmo infernal, en una semana de vacaciones no volverás a recuperar tu bienestar completamente. Esto es un viaje a medio plazo y que dura toda la vida.

Si ves que te está afectando de manera notable a tu día a día y te está generando un problema que puede ir a más, recurre a la ayuda de tu médico o de profesionales como los psicólogos, ellos te ayudarán a saber cómo puedes recuperar de nuevo tu equilibrio.

El paradigma de la persona estresada, corriendo de aquí para allá como concepto de trabajo, productividad o implicación, ha cambiado. Es el momento de darse cuenta que eso significa todo lo contrario. Productividad y relajación van de la mano, se auto-alimentan mutuamente; cuanto más relajado permaneces, tus niveles de productividad personal aumentan y eso hace que tu estrés disminuya. Por eso es tan importante adoptar unos sistemas y rutinas que te permitan ser más efectivo día a día, tanto en tu trabajo como en tu vida.

Un abrazo.
Carlos.

Foto: Bossfight.co

miércoles, 15 de febrero de 2017

La diferencia entre empezar por las tareas difíciles o por las fáciles

Cuanto más se dividen los obstáculos, más fáciles son de vencer.
-Concepción Arenal (Escritora)-

Elegir la primera tarea a realizar de tu lista de acciones siguientes puede llegar a provocar dolor de cabeza. ¿Empezar con la tarea más difícil o empezar por la más fácil? Si te ha ocurrido alguna vez y no has sabido qué hacer, te explico la diferencia entre una decisión y otra.


Tienes tu lista de acciones siguientes perfectamente actualizada y ya has decidido qué tareas puedes hacer ahora según tu tiempo disponible, tu nivel de energía o el contexto en el que estás. Si sigues la metodología GTD no te resultará difícil. Y además, como hago yo, si has elegido las tres cosas más importantes que quieres hacer hoy (MIT, most important task), no necesitarás dedicar más tiempo a pensarlo. 

Esto puede cambiar, las jornadas son cambiantes, entornos VUCA lo llaman, pero el camino ya lo tienes definido y si tienes que cambiar tu rumbo, deberías tener los recursos necesarios como para adaptarte a estos entornos. Ya tienes tus tres o cuatro principales tareas que puedes hacer ahora. Ahora bien, ¿por dónde empiezo?

Puedes seguir dos caminos:

Empezar por la tarea más difícil

Esto lo que habrás oído siempre: Empezar por la tarea más difícil es más productivo, ya que a primera hora dispones de más energía para afrontar este tipo de tareas. En el colegio siempre escuchaba que al estudiar, siempre se debía empezar por la materia más difícil. 

Este método es definido por Brian Tracy en su famoso libro Eat that frog. Elegir la tarea más difícil primero puede tener sus ventajas como la mencionada de una mayor energía para afrontar la mayor dificultad de la tarea y una vez que la acabas (si lo haces), te genera la sensación de haberte 'quitado de encima' la tarea más dura. Resulta muy útil para evitar la procrastinación al obligarte a hacer lo más difícil primero.

Por el contrario, también tiene sus desventajas: Si es demasiado difícil, o dura, la energía consumida es tal que cuando la acabas, el continuar con las demás tareas 'más pequeñas' se hace incluso más duro o peor todavía, si la tarea más dura es muy larga y tediosa, corres el peligro de no dejar tiempo suficiente para las demás tareas a no ser que decidas dejarla a medias. 

Empezar por la tarea más fácil

Al contrario de lo aceptado comúnmente, empezar por la tarea más fácil o corta genera múltiples ventajas. Hyatt lo expone perfectamente en este artículo. En él, habla de esta práctica para proyectos complejos en los que se tienen que completar muchas tareas. También es aplicable a las tareas cotidianas. He incluso a tus tareas personales o familiares.

En primer lugar, la sensación de avance conforme vas terminando tareas en magnífica. Genera un alto grado de fluidez y sensación de que todo va hacia adelante correctamente y sin mayor esfuerzo. Estas pequeñas recompensas te motivan a seguir hacia adelante.

Por otra parte, no tienes en mente las demás tareas que tienes por delante porque tu cerebro las mantiene como más difíciles y eso es lo que no quiere hacer. El cerebro prefiere realizar las tareas que menos energía requieren, las más fáciles. Cuando estás realizando una tarea y sabes que tienes un par de ellas pendientes que son más fáciles, tiendes a pensar en ellas y disminuir tu concentración.

No utilices las tareas fáciles para procrastinar.

Como siempre hago para saber si algo funciona, tengo que probarlo. Llevo utilizando éste método durante algunas semanas y he de decir que estoy muy contento con el resultado. Cada día, elijo la tarea más fácil de las que, el día anterior, he planeado que quiero hacer. Cuando la acabo, elijo la siguiente más fácil y acabo con la más difícil. Normalmente, suelo acabar con las tareas más fáciles más rápido de lo que puede parecer y de este modo tengo el resto de la jornada para dedicarme a la tarea más 'dura', 'The Big Rock', parafraseando a Covey

He conseguido acabar más tareas con menos esfuerzo y con la sensación de haber podido cumplir con lo que me marcaba día tras día, al contrario de cuando empezaba con la tarea más difícil que en ocasiones me llevaba todo mi jornada y no me dejaba tiempo para avanzar otras tareas. Seguiré este método porque es con el que, de momento, estoy logrando una mayor productividad.

Piensa por un momento qué tareas eliges primero cuando tienes varias disponibles. Prueba a empezar por la más fácil y me cuentas cómo ha ido la experiencia. 

Un abrazo.
Carlos.


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Foto: Boosfight.co


miércoles, 8 de febrero de 2017

14 días creando mi día perfecto: Conclusiones

No puedes adquirir experiencia haciendo experimentos. No puedes crear la experiencia. Debes experimentarla. -Albert Camus(Dramaturgo francés)-

Estas son las conclusiones al final del experimento 14 días creando mi día perfecto con el que comencé mi proyecto personal #MyBestLifeProject. 


Monitor

De los 14 días en los que duró el experimento, 11 hice la visualización y en 3 no la hice por olvido o cansancio.

Desarrollo

Realicé la visualización del día siguiente por las noches antes de ir a dormir. Visualicé desde el momento de levantarme hasta la tarde. Intenté crear las máximas sensaciones posibles. Representé mentalmente cómo quería que fuese el día, intentando reflejar sobre todo las sensaciones que quería vivir a lo largo de todas las rutinas, despertar (descanso), desayuno (pausado y relajado), camino al trabajo (concentración, mindfulness), desarrollo de la jornada (fluir relajado), vuelta a casa (sensación de trabajo), tareas o recados personales (bienestar), ejercicio (soltar adrenalina) y cualquier otra actividad que tuviera programada.

Conclusiones

La verdad es que no fue fácil porque no descansé suficientemente bien esos días, no dormí lo adecuado y eso se notó en en rendimiento diario. Cómo ya dije en el artículo de comienzo del experimento, la visualización es más poderosa de lo que podemos llegar a pensar. Durante los días que la realicé, el momento de estar visualizando mi día, me creó un estado de control y relajación instantáneo. El crear virtualmente esas sensaciones hace que tu cuerpo las viva como reales. De allí el poder como método de relajación y anti estrés. 

Visualizar por adelantado me ayudo durante el día, en ciertos momentos, a volver al estado que había visto la noche anterior y sí que llegué a notar de manera positiva el resultado de esa visualización, por notarme con más energía y relajado. No puedo asegurar que se deba al 100% a esto, ya que el estado diario depende de muchos más factores pero en este caso fue algo que sumó y me ayudó, estoy seguro. 

Por esta experiencia, que no era nueva para mi, creo que sería necesario practicar esta técnica durante más tiempo y de manera constante para poder ver los beneficios reales. 

La visualización ayuda a generar sensaciones para poder afrontar el día a día con más recursos y más energía.

La conclusión es positiva, pero quizá tendría que cambiar el momento de la visualización porque justo al momento de ir a dormir, la desconexión es tal, que me cuesta ya no solo hacerlo, sino acordarme de hacerlo. Continuaré poniéndolo en práctica puntualmente en otros momentos del día. 

Por favor, no confundáis esta técnica de visualización de objetivos con algo más allá. Lo que visualizas no se va a cumplir porque si, sólo con desearlo mucho como predican muchos charlatanes prometiendo abundancia y cosas similares. Si oyes algo de esto aléjate. Están fuera de la realidad. 

Está técnica ayuda a generar sensaciones para poder afrontar el día a día con más recursos y más energía pero lo que ocurra dependerá de lo que tu hagas, cómo descanses, las situaciones a las que te enfrentes y los recursos de los que dispongas para cada situación. Te podrá ayudar, también, en épocas de mucho estrés o en momentos de cambio en los que necesites reorganizar tu vida.

Visualizar ayuda a centrarse en momentos de desorganización mental. Pero sin los demás pilares como el descanso, la alimentación o la organización personal, no servirá de nada.

Os animo a intentarlo. 

Un abrazo.

miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Necesitamos hacer cosas nuevas para aprovechar la vida al máximo?

La vida no trata de encontrarse a uno mismo, sino de crearse a uno mismo. -George Bernard Shaw-

Vivir la vida al máximo significa aprovechar todas las oportunidades de generar sensaciones nuevas que te hagan experimentar esa sinergia entre tu vida y tu mismo.


En una conversación que tuve hace unos días, surgió esta cuestión. La necesidad o no de vivir experiencias para aprovechar al máximo la vida. Alguien contesto que no, que no era necesario. Su respuesta fue:

"Hay gente que es feliz en su estado actual, no necesita vivir nuevas experiencias para mejorar. Si yo soy feliz viviendo de esta manera, haciendo lo mismo día tras día, no necesito hacer otras cosas, ya soy feliz haciendo lo que hago".

Este es un claro ejemplo de alguien que se siente confortable. La gente confunde muy a menudo vivir confortablemente con ser feliz. Día tras día hacen las mismas cosas, no se atreven a aprender algo nuevo que les pueda generar una mejora o no se ocupan de buscar nuevas emociones o sensaciones en su vida. ¿Viven? Si, viven; están cómodos, pero se están perdiendo todo lo bueno que hay allí afuera.

Este modo de vida no permite aprovechar todas las oportunidades de experimentar, sentir, aprender, crecer o mejorar que nos proporciona nuestra existencia. Nunca se darán cuenta de eso. El nivel de bienestar emocional de cada persona dependerá de sus hábitos, valores personales, ambiciones, situaciones puntuales, estado físico o nivel de estrés, entre otros, pero mejorar la percepción de tu estado personal es algo que se puede conseguir, si quieres, claro. 


No se trata de tirarse en paracaídas o cruzar a nado el estrecho para exprimir al máximo la vida, se trata de generar nuevas emociones y sensaciones con las oportunidades que tenemos de hacer cosas nuevas.

Estimular el cerebro con nuevas experiencias es una manera de hacerlo trabajar para mejorar tu capacidad de atención y de generar nuevos aprendizajes que te van a servir para poder tener más capacidad de resolución y más empatía. Tendrás más recursos internos de cara a solucionar problemas o tomar decisiones. Son aire fresco para tu mente. Mejorará tu felicidad, te lo aseguro. 


Descubrir que hay allí afuera, más allá de las rutinas diarias (la famosa zona de confort), transforma tu vida, le da más sentido. Aprendes cosas que nunca, de ninguna otra manera podrías aprender. Te ayuda a crear el estilo de vida que deseas adoptando estas nuevas sensaciones a tus rutinas diarias.

Sin duda, hacer cosas nuevas periódicamente es una de las mejores y más fructíferas decisiones que puedes tomar para empezar a cambiar tu vida y comenzar a pasar del modo confortable al modo vivir. 


Las rutinas sin sentido, entendidas como aquellas cosas que realizamos que no nos aportan ningún tipo de beneficio ni físico ni mental, hechas de manera automática, nos sumen en un estado de aletargamiento; merman nuestras capacidades y limitan tu nivel de felicidad.

La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito! (Hunter S. Thompson).

No quiero decir que las personas que viven en su área de confort (modo confortable) no sean felices. Puede que sí, pero a un nivel primario, solo por satisfacer las necesidades básicas. Si eres de los que quieres aumentar hasta máximos esos niveles de felicidad y bienestar, y quieres que, cuando seas viejit@, poder tener esas historias que contar tus nietos, empieza a descubrir lo que hay allí afuera.

Lista gratuita de acciones para experimentar



  • Experimenta sabores nuevos comiendo en restaurantes diferentes.
  • Corre un maratón o un medio maratón, o 10.000 metros, o 2 kilómetros.
  • Aprende a tocar un instrumento musical.
  • Viaja a sitios nuevos.
  • Lee sobre temas diferentes.
  • Haz submarinismo.
  • Escucha música clásica.
  • Mantente en silencio durante 5 minutos al día.
  • Vive durante 20 días sin smartphone.
  • Di que si siempre a quedar con amigos o salir de casa.
  • Crea un blog.
  • No hagas nada.
  • Tírate en paracaídas.
  • Prueba una cerveza nueva cada semana.
  • Ten un hijo o dos.
  • Escribe un libro.
  • Ten sexo en lugares diferentes.
  • Implementa GTD como método de organización de tareas.

Añade lo que quieras, siempre que sea algo que no has hecho nunca. Y empieza por lo que más miedo te dé.

Ponte en modo vivir.

Un abrazo.
Carlos.

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Foto: Bossfight.co


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