miércoles, 26 de abril de 2017

31 días, 31 logros: Conclusiones

No hay secretos para el éxito. Éste se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso.(Colin Powell)

Buscar conscientemente un logro al día no ha sido fácil pero te obliga a relexionar sobre lo positivo en vez de centrarte en lo negativo. Estas son las conclusiones al experimento que comencé el mes pasado y que me ha traído grandes aprendizajes.



Después de 31 días consecutivos de anotar un logro conseguido, por pequeño que fuera, éstos son los resultados:

31 días

  • 2 logros mayores.
  • 23 logros menores.
  • 6 días sin haber conseguido identificar un logro.

Más allá de los resultados, el objetivo de experimento, tal y como dije al inicio del mismo, es intentar profundizar en el hábito de centrarme en lo positivo y no en lo negativo. Habitualmente, tendemos a identificar con mucha más eficacia y energía los aspectos más negativos, fracasos, errores o circunstancias con diferente resultado al esperado que los aspectos más positivos o logros, éxitos personales o acciones gratificantes que conseguimos día a día. 

No nos recompensamos lo suficiente por las cosas que hacemos bien y nos martirizamos demasiado por las cosas que no salen como deseamos. Esto no tiene sentido, debemos buscar un equilibrio para que nuestra vida no acabe balanceándose del lado incorrecto.

Conclusiones

El hábito de identificar las acciones positivas nos ayuda a mejorar nuestra autoestima y evita caer en pensamientos negativos hacia nosotros mismos. Nos previene de caminos sin salida y nos ayuda a construir una fortaleza interna con la que afrontar cada una de las situaciones más difíciles, con unos recursos más potentes y eficientes para salir con éxito de cada situación.

Con esto no quiero decir que debas obviar lo negativo, todo lo contrario, los errores o las acciones menos positivas son tu fuente de aprendizaje y constituyen tu mayor activo. Gracias a ellos, puedes generar esos recursos a los que me he referido antes. Pero por esto, tampoco debemos de dejar de lado lo positivo, que junto con lo negativo, dan forma a nuestra forma de vivir. 

No ha sido fácil identificar un logro cada día, es más, son significativos los 6 días en los que no he podido encontrar algo destacable. Quizá porque no lo hubiera o porque no he dedicado el suficiente tiempo para encontrarlo, no lo sé. Esto pone de manifiesto la velocidad con la que vivimos en la actualidad. 

Al llegar la noche, casi no recordamos lo que hemos hecho durante el día ya que nos pasamos la jornada con decenas de actividades. Esto es un aspecto en lo que quiero poner más énfasis en los siguientes meses: Reducir la velocidad para ser más consciente de lo que hago.

Otro de los aprendizajes que me ha aportado el experimento es que todos los días ocurren cosas que pueden calificarse como buenas cosas o logros. Y que un logro no tiene porque ser algo espectacular. Para alguien conseguir dar tres pasos seguidos puede constituir un logro superior y tu ni siquiera lo consideras como logro. Por tanto, un logro no depende de lo que se consigue si no de lo que representa para ti, al igual que los fracasos. 

Los fracasos no son ni buenos ni malos, todo dependerá de tus expectativas y de como actúes ante ellos. Créeme, pocas cosas en las que hayas fracasado merecen más de 30 segundos de tristeza. Conque levanta la cabeza y mira hacia el próximo reto personal.

Sin duda, después de estos días procuraré ser más consciente de mis logros y recompensarme por ellos. Así como seguiré siendo consciente de mis fracasos para convertirlos en logros.

Un abrazo.
Carlos.



miércoles, 19 de abril de 2017

Las interrupciones como parte de tu trabajo

Las interrupciones pueden duplicar el trabajo que se requiere para llevar a cabo todo el proceso. (David Allen)

¿Sientes que no puedes avanzar en tu trabajo por las constantes interrupciones? ¿Desearías poder mantenerte enfocado sin cortes en tu tarea? ¿Te cuesta volver a retomar tu actividad después de ser interrumpido? No te estreses. Las interrupciones forman parte de tu trabajo y como tal, debes tratarlas. Minimizar su impacto en tu concentración forma parte de un nivel de productividad personal superior.


Cuando estamos conectados en una tarea de manera profunda, el tiempo pasa volando y la sensación de avance y relajación es máxima. ¿Recuerdas la ultima vez que sentiste esto? Ahora bien, estás enfocado y, de repente, suena el teléfono. Debes cogerlo, atender lo que requiere y volver a lo que estabas haciendo. Esto, de manera continuada, puede llegar a ser desesperante si no sabes como hacerte cargo de la situación.

Ese nivel de concentración previo a la interrupción ha desaparecido y volver a él te llevará algunos minutos. Puedes minimizar el tiempo que tardas en volver a concentrarte si tienes unos buenos hábitos y un buen sistema de productividad personal. Ésto te llevará a lidiar con las interrupciones de manera sobresaliente.

Siempre hemos oído hablar de que hay que tratar de eliminar las interrupciones para poder trabajar de manera eficaz. Es verdad, sin interrupciones trabajarás más y mejor pero, ¿es posible? A no ser que trabajes en un espacio individual, como en casa o en un despacho propio, esto es altamente difícil; con lo que, deja de tratar de eliminar las interrupciones, en lugar de eso, intégralas como un elemento más de tu trabajo, sino podrás acabar frustrado.

No trates de eliminar la interrupciones, hazlas parte de tu trabajo. 

Tus propias interrupciones

La interrupciones pueden ser ajenas o propias (auto-sabotaje). Procrastinar, la bandeja de entrada del email, las redes sociales, hablar con los compañeros, internet, el periódico....todas ellas son ejemplos de auto-sabotaje que te impiden concentrarte en tu trabajo. Este tipo de interrupciones sí las puedes eliminar por completo.
  • Trabaja con el correo electrónico apagado. Evitarás las notificaciones. Solo revísalo cuando vayas a revisar tu bandeja de entrada para procesar tus correos las veces que hayas establecido. No lo hagas continuamente, unas pocas veces al día es suficiente. Yo lo proceso de cuatro a cinco veces durante la jornada. (Estoy intentando que sean todavía menos, mi objetivo: 1 sola vez durante mi jornada, y 1 sola vez al día, el personal)
  • Zero social media. Así podría llamarse este consejo. Creo que no hace falta explicar el porqué.
  • Potencia el hábito de capturar todo lo que te viene a la cabeza para poder procesarlo más tarde. En cuanto tengas una idea, recuerdes algo que hacer o cualquier otra cosa, para, anótalo en tu sistema de recopilación (libreta, app, bloc de notas, post it, enviarte un mail...) y almácenalo en tu bandeja de entrada para decidir que hacer más tarde y continua con lo que estés haciendo.
  • Establece tiempos de trabajo definidos y cúmplelos. La Técnica Pomodoro puede ayudarte con esto.
  • Póntelo difícil para desconcentrarte. Ambientes suaves y ordenados. No tengas nada a mano susceptible de ser consultado o leído, tal como móviles, periódicos, revistas, etc.

Minimiza el impacto de las interrupciones

Si tienes un sistema de trabajo robusto, cada interrupción será gestionada de la misma manera. No importa si es una llamada telefónica, una visita o un requerimiento en persona. En cuanto nos interrumpen, la tendencia es dejarlo todo y ponernos hacer aquello que ha surgido de esa interrupción. Esta es la mejor manera de perder el foco. Si trabajas de esta manera te costará mucho volver a retomar la velocidad de crucero.

Puedes hacer dos cosas cuando te interrumpen. Atenderla o no atenderla.

Son tan válidas tanto la una como la otra. Dependerá de tus circunstancias en ese momento y de lo importante o no que sea esa interrupción. 

No atenderla significa:
  • No coger el teléfono o diréctamente, desconéctalo.
  • Responder con un: " No puedo atenderte en este momento. Hablamos dentro de __minutos."

Atenderla significa:
  • Si es una pregunta de rápida contestación, hazla y continua con lo que estás haciendo.
  • Si requiere de tu presencia y es más importante que lo que estás haciendo, atiéndela y vuelve a lo que estabas haciendo.
  • Si puede esperar (que será la mayoria de las veces) porque como te conté, lo urgente no existe, anótalo, depositalo en tu bandeja de entrada para procesarlo más adelante y continua con lo que estabas haciendo.

Esta es la manera de intentar mantener el foco en la tarea y poder avanzar a pesar de la interrupciones. No dejes lo que estas haciendo por alguna tarea que te ha surgido de repente y que puede esperar. No te enredes en la búsqueda de información que te han requerido en esa llamada, aplázalo para luego, contesta más tarde. Las interrupciones invitan a realizar más tareas, no te dejes llevar por la interrupción, anótalo y continúa.

No te dejes llevar por la interrupción. Anota y continúa.

Establece esta rutina de actuación durante tu jornada y verás aumentado tu nivel de productividad, efectividad y concentración.

Un abrazo.
Carlos.

Foto: bossfight.co


miércoles, 12 de abril de 2017

Pilares para una desconexión efectiva en 4 días

Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma. (William Shakespeare)

Los periodos de desconexión forman una parte fundamental de un estilo de vida con un alto desempeño y deben servir para lograr un equilibrio vital adecuado y un rendimiento personal y profesional óptimo. Si tienes 4 días libres y estás pensando cómo aprovecharlos para descansar, recargar pilas, rebajar los niveles de estrés y volver al equilibrio, esta guía te ayudará a conseguirlo.




Podemos distinguir dos formas de hacerlo. Una, implica realizar actividades de ocio, como viajar, practicar deporte, salir con los amigos, leer, ir al cine, y miles de actividades que nos distraen de la rutina habitual. Éstas nos ayudan a desconectar por unos momentos, nos ayudan a motivarnos, nos hacen pasar buenos ratos y son como un bálsamo para el día a día. Además de ser muy beneficiosas y necesarias para mejorar nuestro bienestar social, nos sirven también para, por ejemplo, mejorar nuestros vínculos con amigos, pareja, hijos y familiares o para, simplemente, mantenerlos vivos.

Por otra parte, está la manera de aprovechar esas vacaciones para hacer un plan de desconexión, relajación y revitalización personal que implica otra serie de actividades y de no actividades encaminadas a la recuperación de la energía y equilibrio personales después de una época o un periodo de alto grado de tensión, trabajo, esfuerzo físico y/o mental o situaciones díficiles que requieren una recuperación más profunda. Esta segunda manera de deshacerse del estrés acumulado y volver al estado natural de máxima energía es algo que en general se pasa por alto, no se realiza correctamente o se confunde con la primera.

Por eso debes crear tu propio plan de revitalización. Si quieres mantener un estado de salud, físico y mental, que te permita mantener esa energía diaria en niveles máximos y de esta manera poder mejorar tus niveles de productividad personal y poder afrontar de una manera más equilibrada todas las obligaciones y dificultades de tu día a día, deberías establecer este periodo de revitalización o 'reset', al menos, una par de veces al año.

Plan de 4 días para una revitalización eficaz

Esto no se trata solo de desconectar con un viaje de fin de semana con la familia a la montaña. Esto va algo más allá; es una recarga de energía total. Es un complemento a las diferentes acciones que tienes que hacer durante tus días para mantener el equilibrio exacto y que tu vida no se desmorone por el estrés acumulado. Esto es un bálsamo que bien hecho te va a permitir continuar en condiciones óptimas.

Cuatro días mejor que tres. Dos es insuficiente para lograr una recarga total pero sirven para hacer un descanso útil. Si no dispones de todos estos días libres en algún momento del año, tienes un problema.

Hay ciertas cosas que debes tener en cuenta:
  • No es para todos. Es más, la mayoría de la gente no lo hace correctamente o no lo entiende
  • Requiere compromiso por tu parte.
  • Es fácil, muy fácil.
  • Puedes amoldarlo a tus circunstancias. Debes hacerlo.
  • Es posible que te llegue a aburrir, lo sé, de eso se trata,
  • Puede que te sientas incomodo en algún momento, también lo sé, no estás acostumbrado a este ritmo tan lento.
  • No sigue unas reglas cerradas, no es un plan, perdería el sentido. Solo son unas pautas que ya sabes pero que no recuerdas.
  • Puedes seguir todas las recomendaciones, o casi todas o una sola. Depende del grado de implicación que desees.
  • Seguro que querrás incluir más cosas una vez que lo hayas experimentado.
  • Es sentido común. Nada más.

Pilares de la desconexión efectiva

- Descanso. No me cansaré de repetirte que el descanso adecuado es el pilar fundamental de alto rendimiento. Más allá de la mejora de tu productividad personal, tus capacidades, tus habilidades, la generación de recursos o tu formación. Es el principio, el pilar fundamental. Un plan adecuado de revitalización requiere, obligatoriamente, (no me gusta la palabra obligatorio pero esto lo es), un descanso adecuado y suficiente. Esto incluye, dormir las horas adecuadas, que están entre 7 y 9. Para estos días acercate más a 9 horas si puedes claro, los que tenemos hijos pequeños sabemos lo difícil que es, pero se compensa algo acostándote antes. Aprovecha nuestra tan querida siesta. Estos días descansa, descansa mucho, excédete en el descanso.

- Alimentación. Cuando tenemos días libres tendemos a descuidar la alimentación. Es algo normal, ya que nos relajamos y nos damos esos caprichos que no hacemos entre semana, comemos fuera, picamos entre horas y demás. Evita las comidas pesadas y el alcohol. Esto hará que tu cuerpo no tenga que trabajar de manera excesiva para procesar los alimentos y así ahorrarás esa energía tan necesaria. Procura comer ligero. Eso si, el darte un capricho puntal, si es lo que te apetece, es hasta recomendable por el beneficio mental y la satisfacción que te genera. Procura que tus caprichos sean lo más saludables posibles. Nada que ya no sepas. Sentido común, ¿no es así?

- Ejercicio. Puede que estés pensando no incluir hacer deporte en tu plan de recarga de energía. Por que claro, si haces ejercicio te cansas. Es un error. En estos días, mantén tu rutina de ejercicios habituales, pero no incluyas ningún entrenamiento o competición que haga traspasar tus umbrales de esfuerzo ya que si no tu cuerpo estará gastando más de lo que queremos e irá en contra de lo que pretendemos. Puedes exigirte si así lo quieres pero dentro de unos límites. No es el momento de hacer esfuerzos intensos. La recuperación de estos entrenamientos puede ir en contra de nuestro propósito de recargar la energía. Consulta con tu entrenador, si lo tienes, para que te adapte el entreno a estos días si lo crees conveniente.

- Desconexión tecnológica. Deja de lado cualquier tipo de aparato como móvil, ordenador, televisión, etcétera. Debes restringir al máximo la información que recibe tu cerebro y las redes sociales, mensajes e internet son, quizá, la mayor fuente actual de ruido que llega a nuestra cabeza. En estos días, CERO tecnología.

- Música off. Parece muy radical siendo un fan absoluto de la música. La música es un excelente motivador y generador de todo tipo de sentimientos; pero cierto tipo de música nos activa y no es lo que buscamos en este momento. Puede servir para relajarnos si es una música suave o invocadora, como el Chill o el lounge o la música especial para concentrarse, siempre instrumental. En Spotify encontrarás cientos de listas con música con un tempo bajo para favorecer la relajación.

- Aire libre. Una buena inyección de aire puro revitaliza el cuerpo, lo oxigena y favorece que nuestro cuerpo funcione perfectamente. Paseos por el monte o lugares alejados ayudarán a esa regeneracíon. Alejate del ruido y la contaminación de la cuidad. Pasa más tiempo al aire libre. 

- Cambiar de ambiente. Es fundamental darle aire a tu mente cambiando de lugar. Por eso una escapada es tan provechosa. Debes buscar un lugar diferente al habitual para lograr la desconexión total.

- Leer. Una de las actividades más relajantes que se pueden hacer. Pero ojo, procura no tener lecturas sobre temas relacionados con tu trabajo u oficio o algo con lo que normalmente estés relacionado durante tu día a día ni de temas complejos que requieran gran energía. Lo que queremos es despejar la mente de todos esos temas que requieren de tu atención durante la semana normal y dejar así hueco para nuevas ideas. Leer novelas, lecturas de ocio, hobbies, pasiones u otro tipo de lecturas relajantes deberían ser tu prioridad.

- Mindfulness. Aprovecha para practicar mindfulness o alguna técnica de relajación y/o meditación en mayor medida que en los días normales. Ayudará a calmarte y a resetear tu cuerpo. Complementalo con yoga o sesiones de estiramientos. Tu cuerpo lo agradecerá.

- No hacer nada. Aprende a no hacer nada. Pasa ratos sin hacer nada. Mirando por la ventana o sentado en un banco mirando al infinito. Tumbate en la cama, sin hacer nada; solo tu. Es normal que te cueste al principio pero verás que es un hábito poderosísimo.

Tu plan de desconexión

En base a estos principios básicos, que como ves son conceptos generales de los que has oído hablar muchas veces pero que poco se practican realmente, deberías crear tu plan de desconexión y revitalización. Incluye actividades que creas que te van a ayudar, pero no te desvíes del fin, que es bajar el ritmo de tu cuerpo y de tu mente. Descansar absolutamente. Renovación por dentro y por fuera.

Determina el principio y el final de tu plan. Establece el objetivo y el nivel de profundidad que quieres alcanzar. Visualiza como te vas a sentir. Baja la velocidad de todo lo que hagas. Comienza desde el minuto cero a poner en marcha tu plan. No te salgas de él. No utilices estos días para tomar decisiones, sean importantes o no. No leas los periódicos, ni revistas. Escribe si te relaja.

Hazlo y cuéntame como te ha ido y las dificultades que has tenido. Verás resultados. Con leer esta guía no es suficiente. Implícate contigo mismo. Haz que suceda.

Un abrazo.
Carlos.

Foto: Bossfight.co














jueves, 6 de abril de 2017

miércoles, 5 de abril de 2017

No rompas la cadena: El sencillo y eficaz método Seinfield para adquirir un hábito

El conocimiento es el paradigma teórico, el qué hacer y el por qué, la capacidad es el cómo hacer. Y el deseo es la motivación, el querer hacer. Para convertir algo en un hábito de nuestra vida, necesitamos esos tres elementos. (Stephen Covey, "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva", 1989)

¿Alguna vez has querido establecer un hábito o rutina diarios y no has sido capaz de continuarlo más de tres o cuatro días seguidos? Hoy te explico un método insultantemente sencillo y muy eficaz para conseguir adquirir ese hábito que tanto deseas.


Adquirir un hábito puede resultar a veces algo extremadamente difícil. Empezamos con mucha energía y ganas los primeros días, pero conforme pasa el tiempo, ese impulso inicial pierde fuerza, la motivación disminuye y se hace más difícil continuar. Para ello, debes tener muy claro el objetivo que quieres conseguir y la motivación inicial que te llevó a comenzarlo.

Para ello, Jerry Seinfield, famoso cómico estadounidense, utilizaba un método muy eficaz para conseguir establecer sus hábitos diarios, entre ellos, escribir diariamente para poder mejorar sus monólogos. No se le ocurrió otra cosa que ir marcando cada día una equis grande con un rotulador en un calendario después de haber escrito. Esas equis, al ir pasando los días, forman una especie de cadena. Esa cadena es la que no tienes que romper. Si consigues no romper la cadena durante un determinado número de días (yo recomiendo al menos 30, para que sea realmente eficaz), habrás conseguido establecer un hábito .

El método puede utilizarse no sólo para establecer un hábito, si no para realizar una actividad determinada durante un periodo de tiempo cualquiera y en el que no puedes o no quieres fallar ningún día, como por ejemplo, hacer deporte todos los días, escribir 500 palabras de tu libro o meditar…

Por ejemplo, yo lo estoy utilizando en el experimento que tengo en marcha en este momento: Durante 31 días quiero anotar al menos un logro que he conseguido ese día. No romper la cadena significa no romper el compromiso contigo mismo que has adquirido al empezar y el método te ayuda a tenerlo presente diariamente y no desistir en tu intento.

Cómo poner en marcha un hábito con este método

1.- Compra o crea un calendario grande, que se vea bien.

2.- Colócalo en un sitio visible, que sepas que inevitablemente lo vas a ver a diario. Esto es importantísimo.

3.- Una vez que has decidido que rutina o hábito quieres establecer ¡adelánte! Una vez que termines con la rutina diaria, anótalo en el calendario. Pon una 'X' con un color que destaque, rojo, por ejemplo.

Consejo: Sólo un hábito a la vez o dos si son muy compatibles y sencillos.

4.- Si algún día olvidas hacer esa tarea, rellena ese hueco para poder ver claramente el día que has roto la cadena y continua hasta que consigas los días que has establecido.

5.- ¡NO ROPMAS LA CADENA! Al tenerlo siempre visible, te acordarás de que tienes que hacerlo. Acuérdate de anotarlo y continúa.

Cada día que pase interiorizarás más ese hábito y aunque ya no necesites mirar el calendario, te recomiendo que lo sigas utilizando para afianzarlo definitivamente.

Existen aplicaciones para poder utilizar el método en tu smartphone como Goal Tracker. No es lo ideal, ya que no la tienes visible siempre aunque puedes configurar las notificaciones para que te avise. Yo la utilizo muy a menudo para ciertas cosas pero el calendario fijado en la pared es más efectivo. Te anima a seguir al ver que la cadena va creciendo sin romperse. Al ser tan visual el efecto automotivante es magnífico.

Voy a marcar mi cruz como que ya he escrito el post semanal. De momento, mi cadena de este año está intacta…

y tú, ¿qué método utilizas para adquirir tus hábitos?

Un abrazo.
Carlos.