martes, 11 de junio de 2019

La era moderna y acelerada


Vamos despacio porque vamos lejos.
Detente. Mira a tu alrededor. ¿Qué ves? ¿Cómo se siente la gente que te rodea? Estamos corriendo abrumados. La gente se siente estresada y está enfadada todo el día. Están frustrados. ¿Por qué?

Vivimos en el mejor momento de la historia de la humanidad pero por otra parte vivimos en la era más infeliz. ¿Por qué?



La cultura de ir corriendo todo el día y crecer sin sentido está en todas partes. Te levantas y la carrera comienza. Una carrera que te lleva hasta la hora de cenar. Muchas tareas que hacer pero sin tiempo para completarlas. Esta es la manera usual de vivir de millones de personas en todo el mundo. Pero afortunadamente sabemos cómo parar esta loca forma de vivir. Es simple. Para, se consciente, cambia tus hábitos y rutinas, y lo más importante, cambia tus pensamientos acerca de las cosas que son importantes.

Suena fácil pero no lo es. Sí, no es fácil, pero merece la pena. ¿Cómo hacerlo? Bien, déjame ayudarte.

Primero, se consciente del problema. La falta de tiempo no es el problema. Todos disponemos de 24 horas al día. El problema está en nuestro interior y en cómo usamos nuestro tiempo. Mi primer consejo podría ser: Para y piensa. ¿Qué es lo que está haciendo que me sienta así? ¿Qué tengo que hacer para revertir esta situación? ¿Qué necesito?

Ser consciente del problema te da la oportunidad de enfocarte en lo que realmente tienes que hacer para realizar el cambio. Veamos. ¿Sientes ansiedad? Para y piensa. ¿Cuál es el problema? Se honesto contigo mismo. Si el problema es el estrés causado porque tienes demasiadas cosas en la cabeza, ¿cuál puede ser la solución? Quizá dejar de hacer tantas cosas o dejar de estar envuelto en menos asuntos o, incluso, apagar tu teléfono móvil. Encontrar la solución puede ser difícil pero es esencial. A veces no está clara pero eres la persona que mejor te conoces. Lo conseguirás, seguro.

Segundo, para de manejar tanta información. Uno de los problemas actuales es el excesivo consumo de información. Teléfonos móviles, televisión, internet, prensa y demás. Nos pasamos los días demandando a nuestro cerebro que procese, y rápidamente, todo este tipo de información innecesaria. Nos estresamos con cada bit de información que recibimos. La solución es simple: Apaga todos tus dispositivos.

Uno de mis superhábitos de alto rendimiento preferidos es no consultar mi teléfono móvil a partir de las ocho de la tarde. Tres horas antes de irme a la cama, guardo mi teléfono y dejo descansar a mi cerebro. Otro de mis superhábitos es no leer los periódicos. Es libertad para tu mente.

Tercero, se lento. Donde sea y a todas horas. Intenta hacer las cosas más despacio. Anda lento, muévete más despacio, lee despacio, piensa despacio… A veces es necesario ponerse en marcha rápido y concentrado pero, ¿Por qué correr cuando no es necesario? Siempre veo a la gente andando rápido o de un lado a otro sin sentido. Es porque están acostumbrados a vivir de esa manera. Sé lo más lento que puedas. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Cuarto, lo urgente no existe. Hace algún tiempo escribí un artículo explicando este concepto. Vivimos y trabajamos como si todo fuese urgente y la cosa más importante que hacer en este momento. ¿De verdad? Para y piensa –mira el primer consejo–; ¿qué ocurrirá si esa tarea no pudiera ser hecha ahora? Se honesto de nuevo. ¿Es realmente importante para tu vida o trabajo?

Bien, hay cosas importantes, por supuesto. Tienes que trabajar para ser capaz de identificarlas. Uno de los retos mentales más difíciles de hoy en día es ser capaz de no estresarse cada segundo de tu vida por cosas menores. Inténtalo. Pregúntate: ¿Es lo suficientemente importante para sentirme estresado de esta manera?

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Los hábitos personales son clave para encontrar el bienestar. Un descanso adecuado, una alimentación óptima, realizar ejercicio físico, gestionar adecuadamente tus tareas, mejorar tu relaciones y quererte son temas que tienes que trabajar para lograr tu mejor versión. Debes enfocarte en mejorar cada apartado de tu vida para ser mejor, vivir mejor y sentirte mejor.

Nos olvidamos de las cosas importantes como nuestra felicidad diaria. Vivir lo mejor que pueda es uno de mis retos personales. No estoy hablando de tener muchas cosas o intentar ser millonario –bienvenido sea, si–. Estoy intentando vivir experiencias y comprender mis sentimientos derivados de esas experiencias para mejorar interiormente y que se proyecte hacia afuera. Estas experiencias me dan la posibilidad de entrenar mi resiliencia y me ayudan a apreciar las pequeñas cosas, las más importantes.

No es necesario para tu éxito personal estar corriendo de aquí para allá como pollo sin cabeza. Si ves a gente viviendo de esa manera –puede que tú seas uno de ellos- ten por seguro que son menos felices y menos productivos; y además, tarde o temprano tendrán que parar o caer enfermos.

[NOTA: Esto es una traducción del artículo original publicado en inglés en mi perfil de Medium el 11 de junio de 2019].


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