QUEBRANTAHUESOS 2016: Lo que no fue pero será.

La derrota no es el peor de los fracasos. No intentarlo es el verdadero fracaso -George Edward Woodberry-



Hay veces que la circunstancias hacen que no puedas conseguir tu objetivo. Pero eso no es un fracaso, porque eso no existe, el simple hecho de poder intentarlo ya es un motivo de satisfacción. 

Este año no pudo ser, en una de las ediciones de la Quebrantahuesos más exigentes de la historia, allí nos vimos metidos, con lluvia y frío. Hasta última hora no decidimos si tomar la salida o no. Los partes no podían ser peores. Lluvia y sensaciones térmicas de bajo cero tanto en Somport como en Portalet.

Pero alli que fuimos. 'Madrugón', buen desayuno y a las 7:00 llegamos a Sabiñánigo. Hacía frío pero se llevaba muy bien. Bien abrigados para lo que nos iba a venir, acudimos a la línea de salida dónde al llegar ya llevaban más de 15 minutos saliendo. Es espectacular ver esa marea de ciclistas atravesar la calles en busca de su sueño. Miles de historias, miles de sueños. 

Meses de entrenamiento y allí estaba, en la línea de salida sin saber muy bien que iba a ocurrir. Ya con los partes de días anteriores la ilusión se iba desvaneciendo pero todo podía ocurrir.

Salimos unos 25 minutos después de la salida oficial y comenzamos la marcha ilusionados. En el primer tramo se rueda rápido, más rápido de lo que esperaba. Hay algún repecho inicial que hace que se te disparen las pulsaciones nada más empezar y te ayuda a comprender que esto no va a ser fácil

En este tramo hasta Jaca me empieza a pasar gente. 'Qué fuerte van' -pensé. Con tanta gente no tardas en encontrar el grupo de tu nivel. Seguimos rodando hacia Jaca. Cojo ruedas buenas que me van llevando e intento no gastar más de la cuenta; aún así, voy rápido y no precisamente relajado. El ambiente es bueno y las sensaciones de estar participando en algo grande también.

La temperatura es buena, vemos el sol, atravesamos Jaca y comenzamos a subir ligeramente hacía Castiello de Jaca. El día no puede ser mejor pero sabemos que esto no va a ser así siempre. El paisaje es inmejorable, pleno pirineo. Paradita para ir al baño, me quito el cortavientos, continuamos y atravesamos Villanúa sin más problemas. 

Llegamos rodando muy fácil y casi sin enterarnos a Canfranc. Dejamos a la derecha la mítica y preciosa estación de ferrocarril. Me encanta. Poder rodar por aquí es una maravilla. Seguimos ascendiendo hasta la estación y la temperatura comienza a bajar. Dejamos el túnel de Somport a la izquierda donde nos esperan con la música a tope los voluntarios. ¡Qué ambientazo! A pesar de la lluvia allí están animando. 


Rodamos varios cientos de ciclistas juntos, tranquilos. A lo lejos, en lo alto, se ven unas nubes muy feas; allá que vamos. En lo alto se adivina lo que pronto nos alcanzará. Comenzamos la parte más dura de la ascensión a Somport y hace aparición una fina lluvia. No es momento de lamentarse, voy bien, reservando y sin frío, la lluvia molesta, se me empañan las gafas pero sigo hacia arriba.


La ascensión no es muy dura. Durante ella podemos ver la cola de ciclistas y vemos hasta donde tenemos que subir. De repente empezamos a ver a gente que baja, se han dado la vuelta y comentan que arriba esta muy mal, llueve y hace mucho frío, ¡alguno dice que hasta nieva! Eso no es buena señal. Sigue bajando más y más gente, decenas de ciclistas decidieron no continuar. Nosotros decidimos seguir hasta arriba y allí determinaríamos. Ese era el plan. Después de sortear las rampas más duras del 7% llegamos al avituallamiento. 


Allí, justo antes me pongo a hablar con un canario que había venido desde Maspalomas y me decía que no sabía que hacía allí, -'Con lo bien que está en mi tierra con una cervecita fresquita'-, decía. Después me dijo que allí se quedaba, no podía pedalear más.


Decidimos no parar en el avituallamiento y continuar hasta arriba. Quedaban dos kilómetros, el agua corría por la calzada y el frío seguía aumentando, aunque encima de la bici no lo notábamos demasiado. Al fin coroné el puerto de Somport. 



La lluvia continuaba y en el lado francés no se veía nada por la niebla. Nos pusimos ropa de abrigo, comimos algo y decidimos que hacer. El frío aparecía al estar parados. Javi estaba más dispuesto a continuar que yo. Yo no lo ví claro, la bajada podía ser muy peligrosa y el frío bajando calados podría ser divertido (ironía)


Al final decidimos no continuar, llegaban noticias de que en el Marie-Blanque también estaba lloviendo. Comenzamos el descenso de vuelta hacia Jaca y el frío me dejó los dedos de las manos y las piernas como cubitos de hielo y, además, a la bici le costaba frenar por culpa de la lluvia. La bajada fué tensa, no me quiero imaginar si hubiésemos continuado; con las manos agarrotadas del frío y de la tensión de ir frenando continuamente. 


Durante la bajada me dí cuenta de que habíamos hecho bien. Sí, podíamos haber seguido, y puede que hasta la hubiéramos terminado, de hecho mucha gente la completó pero siendo la primera vez, la Quebrantahuesos es la suficientemente dura como para además añadirle dificultad y peligro con la lluvia, el frío y las bajadas con la carretera mojada. Según leo, unas 2000 personas decidimos dar la vuelta. Otro año será, esto hay que hacerlo una vez en la vida. Queda pendiente. 


Ya al ir perdiendo altitud volvió el sol y el cuerpo se calentó. Decidimos no volver hasta Sabiñánigo y quedarnos en Jaca, donde nos alojábamos. Ducha recuperadora, café con leche y ya con la familia. No pudo ser pero seguro que será.


Al final 80 kilómetros de un entreno de calidad no está nada mal para un sábado.


Un abrazo.

Carlos.

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