Viajar mola

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. –Henry Miller

Viajar es algo más que trasladarse de un lugar a otro. Cuando viajas creas sensaciones nuevas. Conocer nuevos lugares es un hábito que tienes que incluir si quieres alcanzar el máximo desarrollo personal y felicidad.



Me encanta planear viajes. Me sumerjo en ellos aun delante de la pantalla del ordenador. He estado en sitios muy lejanos y he visitado lugares muy cercanos. La distancia no importa si no lo que quieres encontrar con ese viaje.

Quizá quieres buscar un lugar recóndito donde perderte y desconectar de la civilización en alguna isla lejana o lo que te apetece es sumergirte en plena naturaleza paseando por el pirineo aragonés. Puede que lo que quieras es sentir el calor del asfalto y los rascacielos de Nueva York o alimentar un choque cultural en Japón.

Me gusta imaginar las sensaciones, los sentimientos, lo que haré, lo que veré y lo que puedo sacar en beneficio de estar allá. Me encanta pensar que algo nuevo voy a conocer. No viajo todo lo que me gustaría pero intento que conocer lugares nuevos forme parte de mi estilo de vida.

Viajar me ha dado muchos recursos, me ha enseñado a comprender, a decidir, a pensar y a crear mi propio estilo. Conocer otras formas de vivir la misma vida que tu y en el mismo planeta que tu, te hace comprender que lo que conoces no es único y que hay muchas otras maneras de vivir igual de válidas, con los mismos problemas pero con distintas soluciones. Hace que abras la mente ante nuevas posibilidades para tu propia vida.

Viajando generas nuevas formas de pensar que te ayudan a resolver problemas de una forma diferente. Viajar amplía tu horizonte y tu inteligencia, te añade años de vida y de conocimiento. Es la mejor manera de incrementar tu felicidad y calidad de vida. Según The Journal of Positive Psychology las experiencias personales llegan a formar parte de lo que somos y viajar es una de las mejores experiencias vitales que podemos tener.

En momentos de frustración, de baja energía o de desorientación personal el adentrarse en nuevos ambientes regenera nuestro pensamiento y nos hace reorganizar ideas además de recargar la energía perdida.

Los beneficios de incluir el viajar como forma de vida no se limitan al placer de estar de vacaciones y a la relajación y desconexión que esto suele aportar. Va más allá. Es la forma de sacar el máximo provecho a tu días en este mundo. Conocer el planeta en el que vives es el mejor ejercicio de aprendizaje que puedes hacer. Los recursos que te aporta no son comparables a ninguna carrera universitaria, no los encontrarás en ninguna escuela de negocios ni podrás contratar a un mentor para que te los enseñe.

Esas sensaciones las tienes que vivir tu, por ti mismo.


El simple hecho de tener algún lugar por conocer es un objetivo vital por el que merece la pena trabajar y seguir adelante.

Viajar supone:
  • Un soplo de aire fresco para tu mente.
  • Salir de tu zona de seguridad.
  • aumentar tu felicidad.
  • Crecer exponencialmente.
  • Alimentar tu empatía.
  • Aumentar tu inteligencia y conocimiento.
  • Ganar recursos internos para tomar mejores decisiones.
  • Conocerse mejor al conocer como viven los demás.
  • Liberarte de prejuicios.
  • Apreciar tu vida en mayor medida.
  • Experimentar nuevas sensaciones.

Debes incluir entre tus planes viajar de forma periódica si quieres llegar a ser una persona extraordinaria. Todos los aprendizajes te servirán para aplicarlos en tu día a día, en tu negocio, en tu trabajo, para tomar las mejores decisiones y para incrementar tu inteligencia emocional.

Viajar como fuente de inspiración

Quién no ha soñado con proyectos fantásticos visitando sitios nuevos o tumbado en la arena de la playa. Al liberar tu mente de la rutina y de ver los mismos lugares cada día, lo que haces es dar el espacio suficiente para crear. Dejas volar la imaginación y las ideas frescas inundan tu cabeza. Las nuevas perspectivas desde la relajación, hacen que tu manera de pensar se transforme y seas capaz de crear pensamientos diferentes y con más sentido. En este caso la creatividad gana.

Viajar como desestresante

En el momento que te alejas de lo cotidiano y te adentras en lugares, sensaciones y experiencias diferentes te estás centrando en lo que está ocurriendo en ese momento. Tu mente debe centrarse en el presente para poder asimilar esas nuevas sensaciones. Y eso, el presente, es lo que hace que los niveles de estrés se reduzcan y alcances esa tranquilidad tan anhelada. 

En esto se basan las técnicas de meditación, relajación o Mindfulness, en centrarse en lo que está ocurriendo y dejar que los pensamientos estresantes desaparezcan por si solos. Estos nuevos estímulos son la receta anti-estrés que necesitas.

Solo conociendo el resto del mundo podrás conocer cómo tu vives.

Un abrazo,
Carlos.

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