Productividad sí, pero con sentido

Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible. (San Francisco de Asis)

Se confunde en demasiadas ocasiones productividad, eficiencia y alto rendimiento con hacer más, exigirse más, vivir en la multitarea (multitasking) o en el estrés. Pretendemos acabar con las decenas de tareas pendientes lo antes posible sin importarnos lo más mínimo nuestra capacidad para llevarlas a cabo y sin parar a pensar la mejor manera de hacerlo. Un error que lleva a la frustración.



Vivimos en la época del máximo rendimiento. Es fantástico. Tenemos tantas herramientas, métodos, modelos y estudios que podemos elegir ser y sentirnos como queramos en todo momento. Puedes elegir un método para producir más, puedes crear lista de tareas con todo lo que tienes que hacer que te permite no tenerlo que almacenar en tu cabeza, tienes oportunidades de desarrollarte, tienes y tienes....me encanta.

Quizá ese sea el problema. La alta exigencia con la que se supone que tenemos que vivir. Cuando se habla de productividad o eficiencia personal enseguida vienen a la mente grandes cantidades de trabajo, tareas, hacer más cosas en menos tiempo, más y más proyectos..... En realidad eso no es productividad, eso es una consecuencia de querer ser más efectivo y conseguirlo.

Si adoptas un estilo de vida en el que generes recursos productivos de calidad, de los que realmente valen, de los buenos, no los de "haz lo urgente primero" o "aprovecha para hacer esto mientras estás haciendo lo otro" ; no necesitarás estar exigiéndote a todas horas dar el máximo, saldrá de manera natural. Tu mayor rendimiento vendrá dado sin esfuerzo aparente al adoptar hábitos con sentido.

Los seres humanos no somos super-máqunas, tenemos unos límites y abrazar la efectividad personal supone jugar con la parte en la que tú puedes dar el máximo pero sin llegar a límite de rotura y saber, también, los momentos en los que tienes que apartarte, desconectar y no hacer nada; en definitiva, eliminar lo no importante para centrarte en lo importante.

Lo importante

Escribo sobre productividad y alto rendimiento personal, escribo sobre el estilo de vida en el que estoy trabajando y me gustaría alcanzar, escribo sobre lo que sé (no mucho, no creas) y lo que me ocurre. Escribo a veces sobre mis experiencias, mis carreras o lo que siento que me hace feliz. Escribo sobre lo que es importante para mí y creo que puede ser importante para ti. Lo no importante cada vez lo alejo más.

Y sí, la productividad personal me ha ayudado a poder escribir, a poder definir el estilo de vida que creo que es el mejor para mí, el que me va a hacer más feliz y en ello estoy, pero también se que la productividad personal no lo es todo y el alto rendimiento personal no es darlo todo a cada momento sino elegir en cada instante lo mejor para ti con los recursos que tienes a tu disposición. y si no los tienes, generarlos para poder utilizarlos en otro momento.

No hagas nada

El rendimiento personal es también el no hacer nada, el olvidarse de proyectos, tareas, "tengo que", y centrarse en vivir sin miedo. Vivir con sentido. Hay días que debes dejar a un lado todas esas obligaciones que en la mayoría de las ocasiones son auto-impuestas. Parar y pensar o no pensar, salir, pasear, estar, dormir, jugar y otras cosas que nada tienen que ver con tu trabajo o tus "obligaciones" es la mejor manera de hacerlo. Eso también es alto rendimiento y pocas personas lo conocen, ahora tú lo sabes. Yo lo sé y procuro no olvidarlo.

Hoy he leído un artículo que dice: La vida es más que una lista de tareas, y afortunadamente es así. Ha sido la inspiración para escribir este artículo. La listas de tareas deben existir pero no las tomes como algo en lo que centrar tu vida. Déjalas a un lado cuando lo necesites.

Las listas de tareas son un arma de doble filo. Por una parte te marcan un camino, son tu memoria. Están para ayudarte a elegir la siguiente acción y acercarte cada vez más a tu objetivo. Y por otra, mal gestionadas o dándole una importancia errónea, son un lastre emocional, un arma que te apunta en todo momento y que en cualquier instante puede dispararse.

No dejes que esto ocurra. Tus listas son la manera de acercarte más a tu mejor versión, no las dejes de lado, revísalas, elimina lo que ya no vale, anota solo lo importante y elige cada acción de manera inteligente para poder llegar a donde no hubieras llegado.

Productividad, por supuesto, pero en la dosis correcta.

Un abrazo.
Carlos,



No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.